El rol
del Bibliotecario en el Siglo XXI.
El caso de la Biblioteca Popular de Carlos Keen
“El rápido desarrollo de las tecnologías de la
información y las comunicaciones y la innovación de los sistemas digitales
representan una revolución, que ha cambiado fundamentalmente la manera en que
la gente piensa, actúa, comunica, trabaja y gana su sustento. La llamada
revolución digital ha forjado nuevas modalidades de crear conocimientos, educar
a la población y transmitir información. Ha reestructurado la forma en que los
países hacen negocios y rigen su economía, se gobiernan y comprometen
políticamente”.
Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.
Desde
el comienzo de la carrera, me he preguntado sobre el rol que tenemos los
bibliotecarios en estos tiempos. En principio, considero que es necesaria la
actualización tanto de la formación bibliotecaria, como de los servicios de la
biblioteca a los nuevos soportes tecnológicos, sin perder de vista los
objetivos socio-culturales de las instituciones bibliotecarias como ámbitos de
educación, cultura, recreación y sociabilización.
Cada
biblioteca tiene una especificidad y características particulares, sin embargo,
la “explosión de la información” influye a todas las instituciones; vivimos
tiempos de gran innovación tecnológica en el campo de la información, y esto
afecta a cada biblioteca y bibliotecario de diferente manera.
A su
vez, las bibliotecas no son sólo centros de información, en ellas se da el
encuentro social de una comunidad o un grupo y se conforma como un espacio de
construcción social, de encuentro, de aprendizaje de cultura. Los
bibliotecarios no sólo afrontan los desafíos de la tecnología, sino también los
que plantean las ausencias en políticas públicas en el ámbito cultural.
El
papel social de las bibliotecas y los bibliotecarios está íntimamente
relacionado con los cambios locales en las comunidades, con las nuevas
tendencias internacionales y con las actuales revoluciones sociales y
tecnológicas que están transformando al mundo en que vivimos. Esto es
innegable, y a la vez, conlleva un compromiso con la sociedad para defender
nuestros ideales y valores que nos identifican como profesión, los cuales nos han
dan han dado un lugar en la historia como conservadores de la memoria,
promotores de la lectura y defensores de la libertad de acceso a la
información.
El tema
del compromiso social de las bibliotecas, pero particularmente de los
bibliotecarios, no es nada nuevo; no obstante, ante los rápidos cambios que
está sufriendo la sociedad, es de esperarse que también nuestra profesión esté
siendo afectada, y surja la necesidad de revisar o reivindicar los valores
sociales que nos darán la fuerza necesaria para enfrentar el futuro.
Entiendo
a la profesión desde la gestión de la información como servicio y el compromiso
social se encuentra ligado a ella. El desempleo, la inmigración, la brecha
digital, el fracaso escolar, o la pobreza, son problemas con los que, quién
está al frente de una biblioteca, se encuentra todos los días, pero por encima
de todo, son problemas a los que hay que dar respuesta más allá de la perfecta
organización de nuestro fondo documental. La vocación de servicio y la
promoción del libre acceso a la información de forma igualitaria son nuestra
bandera, y en el actual tiempo de crisis que estamos viviendo estas máximas son
más importantes que nunca, siendo hoy nuestra actuación mucho más relevante que
en toda la historia de nuestra profesión.
Creo de
vital importancia plantear en este trabajo, cuál es mi consideración acerca de
qué es o debe ser una biblioteca.
Explicar
lo que es una biblioteca parece fácil (en teoría) pero hay que tener en cuenta
que el término biblioteca no tiene una única definición, sino que
puede tener tantas definiciones como usuarios hay en la biblioteca… e incluso
como no usuarios. Cada persona siente lo que es una biblioteca según su
experiencia y según el uso que le da. Para alguien una biblioteca puede ser un
lugar de estudio, para otra persona un lugar de lectura, para otra un lugar de
encuentro, un lugar de formación, de información… Muchas posibles definiciones
y ninguna incorrecta ya que una biblioteca se define según la perciben sus
usuarios. Desde los profesionales del área, la definición de qué es una
biblioteca estará marcada por nuestra formación pero también por la base
ideológica que nos sustenta y que nos llevó a elegir el camino de la
bibliotecología. En mi caso particular considero a las bibliotecas como un
espacio de educación, formación, alfabetización; pero por sobre todas las
cosas, como un espacio de inclusión social, que acorta las brechas culturales,
que genera el acceso al derecho a la información, a la alfabetización, a la
lectura y al conocimiento de las nuevas tecnologías.
Las
bibliotecas, en tanto que puertas de acceso a los conocimientos y a la cultura,
desempeñan un función fundamental en la sociedad. Los recursos y los servicios
que ofrecen dan la oportunidad de aprender, sirven como apoyo a la
alfabetización y a la educación, y ayudan a dar forma a las nuevas ideas y
perspectivas que son vitales dentro de una sociedad creativa e innovadora.
Asimismo, garantizan la existencia de un registro auténtico de los
conocimientos creados y acumulados por las generaciones pasadas. Si no
existieran las bibliotecas, sería difícil avanzar en la investigación y los
conocimientos humanos y preservar los conocimientos acumulados y el patrimonio
cultural para las generaciones futuras.
Las
bibliotecas como parte del sistema informal de aprendizaje, constituyen
espacios que pueden contribuir a proporcionar alternativas que acorten la
brecha digital, disminuyan las desigualdades en el acceso y uso de la
información, mejorando la calidad de vida de los individuos. Los tiempos han
cambiado; es ya reconocido el rol preponderante de la información en nuestras
sociedades, así como el consiguiente auge y desarrollo vertiginoso que las TIC
han alcanzado. Son nuevas las formas de aprender, comunicarse, crear, mirar,
entender, participar y en definitiva de vivir.
Asimismo
el mundo actual requiere de personas cada vez más capaces en el uso de la
información, con el dominio de unas habilidades y competencias que les permitan
gestionar la información de manera adecuada, de acuerdo con sus necesidades y
con la mayor autonomía posible. Ser una persona competente en la gestión de la
información se convierte en un factor fundamental para el éxito individual,
tanto dentro de nuestra vida académica, profesional como fuera de ella.
El rol
de las bibliotecas como “instituciones facilitadoras” de la inclusión digital y
social ha sido ya reconocido en el ámbito académico. Las bibliotecas cuentan
con la información como insumo, la tecnología como herramienta y el
bibliotecario como mediador, el cual está muy cercano a las necesidades de
información de los usuarios. Las bibliotecas del siglo XXI deben enfrentarse a
algunos desafíos, tales como el fortalecimiento de la democracia para el
desarrollo de la competencia en información, favorecer la innovación y la
competitividad en la economía digital, la conservación de la memoria y de la
diversidad cultural frente a la globalización, garantizar la equidad y el
acceso online.
De este
modo la alfabetización en información se constituye como una estrategia
fundamental de las bibliotecas en el desarrollo de habilidades y competencias
informativas de los individuos de una sociedad. Estas cumplen un rol vital en
cuanto a acortar el analfabetismo, brecha digital y las desigualdades en el uso
y acceso; en definitiva en contribuir a un vínculo equitativo entre sociedad,
información y tecnologías.
La
biblioteca al asumir nuevos roles acordes a las exigencias de la
contemporaneidad, favorece a procesos de inclusión social y digital de la
comunidad en la que se inserta, y especialmente cuando se trata de contextos de
desigualdades sociales.
Fernando
Báez (2007) en su discurso para la entrega de premios del Concurso
Latinoamericano de Investigación en Biblioteconomía, Documentación,
Archivística y Museología, señala la importancia del nuevo rol de los
bibliotecarios:
“El
papel de los bibliotecarios ha cambiado en el mundo, ya no somos lo simples
referencistas, ya no somos aquel tipo de hombres o mujeres silenciosos, que nos
dedicábamos a cumplir un papel burocrático, que nos dedicábamos a cuidar
libros; tenemos un rol social fundamental en la sociedad de la información,
porque bien queda claro que la información es poder y está en nuestras manos
que ese poder, esa información, no sea víctima de la censura, de represión, y
en esto han dejado la vida numerosos hombres y mujeres (pp. 486-487).”
Es
importante recalcar el papel que tiene el bibliotecario en la sociedad, el cual
lo hace proporcionando servicios bibliotecarios y de información a las
personas. No debemos olvidar que su participación repercute ampliamente en que
se logren los objetivos de una sociedad más justa y equitativa. El desarrollo
de competencias, por supuesto que es necesario, pero también es
indispensable fomentar los valores sociales en los profesionales de la
información. Un bibliotecario incapaz de manifestar valores también como la
justicia, la solidaridad y humildad no puede contribuir en absoluto al acceso
universal a la información, a la justicia social, a defender la igualdad de
oportunidades, a salvaguardar el valor de la información y las bibliotecas para
el desarrollo personal y profesional de los seres humanos.
En ese
marco, ¿Cuál es el rol del bibliotecario actual? ¿Cuáles sus competencias?
¿Cómo han ido mutando las acciones profesionales en las bibliotecas populares?
Está claro que la nueva orientación en la formación y quehacer bibliotecario no
se dará de la misma manera en una biblioteca especializada, que en una escolar,
que en una popular; Es por esto, que en el presente trabajo, con el objetivo de
acotar el marco de investigación a un universo abordable, he decidido enfocarme
en el rol específico de los nuevos bibliotecarios en bibliotecas populares,
escogiendo como caso de estudio el de la Biblioteca Popular de Carlos Keen.
Elegí abordar a las Bibliotecas Populares en este trabajo,
porque considero que son, de todos los tipos de bibliotecas, las que nos
permiten entender mejor a las bibliotecas en un carácter más general. Estudiar
una biblioteca especializada, una especial, una virtual, nos arrojaría
resultados que difícilmente puedan darnos un panorama en general de lo que
ocurre con las bibliotecas y los bibliotecarios. Las bibliotecas populares, son
además, el espacio donde, personalmente, me gustaría trabajar desde mis
profesiones, tanto de Gestora Cultural, como de Bibliotecaria.
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